[Quiero conocer la sombra]

•diciembre 16, 2011 • Dejar un comentario

Quiero conocer la sombra
que esculpe el perfil
imperfecto de tus lágrimas,
descubrir la raíz vacía
que sustenta tu pulso
o busca la carne de mis labios.

Cuando el tiempo nos enseñe
lo ridículo de nuestras ropas
o de la juventud cegada por el fuego,
¿tendrás la misma respuesta?

(Nada será igual, amor,
cuando la luna nos alcance)

[Sube la marea]

•diciembre 7, 2011 • Dejar un comentario

Sube la marea

y la soledad se abraza a mis tobillos.

 

No quedará nada,

el ruido o la espuma se lo llevará todo.

 

Y cuando amanezca el nuevo lienzo de arena

que deja atrás el mar y el recuerdo,

volveré a jugar en la orilla.

 

(El corazón se defiente en la bruma

del horizonte o la verdad

que estrangula a los arquitectos.)

[Ahora que el cielo...]

•diciembre 1, 2011 • Dejar un comentario

Ahora que el cielo es una pradera de escombros

y el horizonte una lápida

para el tiempo que ya agotamos,

duele el peso inútil del silencio,

de aquellas cosas que no hicimos,

de todas las que ya no haremos.

 

(La pérdida es siempre más grande que el amor)

El amor como pretexto

•noviembre 4, 2011 • Dejar un comentario

Hay días de cristales rotos y manos vencidas,

balanzas ciegas y corazón en los ojos,

días que amenazan con mármol

barridos, de repente,

por la gentileza de un detalle nimio

que devuelve el equilibrio a las flores.

 

Ya no importa que siga torcido el mundo,

tenemos una almohada con la que ahogar su silencio.

Bucle

•octubre 19, 2011 • Dejar un comentario

I

Las alas que lloran por manos o cimientos

buscan un ataúd de cielo

prohibido por el peso de la sangre.

.

(El mundo es más sencillo sin las raíces

impuestas en la infancia)

 

II

Después del derrumbe y las heridas,

detrás del falso bronce que nos levanta

y el nuevo cristal donde se perfila el horizonte,

la apolínea realidad: nada.

 

(Las lágrimas abren el camino,

pero las cicatrices encogen el corazón)

 

III

El orgullo de unas nuevas alas

acerca la carne a los sueños,

ahogando los recuerdos de la caída

con la miel efímera de la satisfacción.

 

(Y las cenizas volverán a morderlo todo.

La esperanza como escape o vida)

[El mundo sólo quiere...]

•octubre 2, 2011 • Dejar un comentario

El mundo sólo quiere oír un murmullo,
un trozo más de ruido, voz dormida.
Busca el óxido o el musgo que cosen las gargantas,
señala el horizonte equivocado
donde mueren las manos y nacen los escaparates.

Por todos es sabido:
los ojos de los peces no descansan,
pero qué bocas tan inútiles,
nuevas o silencio.

El mundo quiere que seamos peces,
sin riendas, sólo al capricho del mar o la moneda.

Pero todos piden un anzuelo,
todos pagan por verse colgados de los labios.
Ignoran, olvidaron,
que el hombre no es pez,
que la voz es el arma
y el puño el escudo.

Respuestas

•septiembre 29, 2011 • Dejar un comentario

Hay errores que no pueden perdonarse. Cuando sientes tanto dolor que no sabes qué hacer con él, no importa la razón que lo produjo, ni tan siquiera la fragilidad o torpeza de quién lo cometió. No hay respuestas, no hay consuelo, sólo ceguera.

De nada sirve el rencor o la lágrima,. No vale la mano franca, porque cuando las lenguas tienen dos dorsos, la cicatriz no es posible, luego soledad.

Y en este camino espiral y sin retorno, la mutilación es la única salida. El mundo se estrecha ante la pérdida de la luz, pero el corazón se hace más grande con la nueva oscuridad.

[La amistad...]

•septiembre 22, 2011 • 1 comentario

La amistad es un compromiso, no una obligación. Y todos los compromisos caducan. Lo hacen en el silencio, en la sombra, a la intemperie de toda nuestra indolencia.

El tiempo y la distancia se imponen a la ingenuidad. Pero es la desgana quien prende la mecha ese día en el que las cosas no se hacen con la sangre, sino con calculadoras. Cuando dejamos de ser tú y pasamos a ser él.

Es curioso lo grande que es el mundo cuando la juventud o el orgullo nos lleva a abrir las alas y cuan pequeño se vuelve cuando estas se duelen de realidad o caja de cerillas.

Todos terminamos por acostumbrarnos al hedor de la indiferencia, la traición y el odio. Siempre hay alguien a nuestro lado por quien soportarlo, pero nadie por quien cambiarlo. Demasiadas cicatrices ciñidiendo las sienes. Qué seres tan miserables somos.

Esto es vivir, pero no deja de ser asqueroso.

Amordazados

•agosto 28, 2011 • Dejar un comentario

El sistema está viciado. No cabe esperanza de cambio donde no hay raíz democrática. Porque ahora el poder emana de los mercados, el pueblo es su esclavo y la clase política sus azotadores.

Es necesaria una regeneración política, y no sólo un cambio generacional en los partidos. La salida no debe enmarcarse en el miedo a una alternancia política programada, a la resignación de asumir un sistema corrupto desde la tranquilidad de una posición acomodada. Si se acepta esta continuidad, ¿qué ocurrirá cuando las voces satisfechas e indiferentes pierdan su posición privilegiada y pasen a ser parte de la masa o esclavos?

Los partidos que hasta ahora han aparecido han mostrado su incapacidad de hacer política: sordera al clamor popular que exige la redacción de nuevas leyes, al amparo de nuevas sensibilidades, a la valentía de dar un salto hacia delante en la libertad y responsabilidad de todos. Las buenas intenciones no bastan, los gestos no son justicia  y las necesidades del pueblo siguen sin satisfacerse en aras del demonio de turno. Los políticos de este país se han restringido a medir la redondez de sus ombligos después de blindar sus privilegios con leyes que que abocan al fracaso todo aquello que no esté ya establecido.

¿Cómo luchar contra este sistema?

Nuevas alternativas en el panorama político sería lo deseable, pero, ¿son realmente una alternativa? Con el actual sistema electoral no. ¿Y por qué no huir del sistema y regenerarlo desde la base? La ingenuidad nunca nos llevó demasiado lejos.

No sé cuál es la respuesta. Pero no podemos rendirnos.

El camino

•julio 29, 2011 • Dejar un comentario

Contra la pared,

contra los latidos mudos de la piedra

y la desesperación abriendo las alas.

Hasta el mismo borde del precipicio,

donde caen los ojos y vence el suelo.

Sin red, sin manos, sin esperanza .

 

La mañana se ha preñado de herida,

de escombros o recuerdos retorcidos.

El orgullo ha quedado a pleamar,

pero ya no hay delfines en el horizonte

porque el bronce es sólo una sombra.

 

Y tras el fuego,

tras el rechinar de dientes,

el pedestal o los nuevos ojos del mundo,

el camino hacia la paz, el camino de la indolencia.

 
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