A corazón abierto
Octubre 9, 2007
El amor ha sido siempre sangre rechazada, sangre que no encuentra salida y martillea el pecho y las sienes. Sangre que mancha y que no se sacia, sangre sin espejo en otra sangre. Inmiscible, aunque compartida con otras.
Hablar de amor es hablar de heridas, hablar de lo enterrado y de aquello que está floreciendo bajo la luz de una esperanza que se autofagocita a medida que la cotidianidad y la realidad se van imponiendo, de un sueño que crece tímidamente a pesar de la furia de la sombra. Hablar de amor es hablar de completitud, de colmo y alegría desbordada, de carne temblorosa y húmeda. Hablar de amor es susurrar con los dedos o los labios, apuñalar con la lengua y los ojos esa imposibiliad que envenena cada surco de nuestras cicatrices.
Pero yo no hablaré de amor, porque un corazón solo, no es corazón.
Agosto 2, 2008 a las 10:46 pm
I agreed with you