Sin título
Diciembre 19, 2007
Descubrir que tener la razón no es tener nada, a penas furia en la boca y cansancio en los oídos ajenos.
Comprender que hay caminos imposibles para otros, palabras hechas sólo para el silencio, heridas que no pueden compartirse.
Conocer nuestra carga, aceptar las lágrimas y la soledad a pesar de todo este amor.
Saberse sin pulso, con la esperanza como humilde laurel frente a tanto vacío.