Anclados
Abril 27, 2008
Las personas se aferran a lo que creen que son, a los actos cotidianos que piensan que los definen, a los hábitos comunes. Y así deciden etiquetar al resto.
Seres apegados a la más superfluo, con la memoria seleccionando continuamente los actos que los alzan y que derrumban a los otros.
Por eso les cuesta tanto cambiar, por eso sienten dolor, por eso han dejado de evolucionar: es mucho más cómodo realizar juicios que arar nuevos caminos.
La gente no suele cambiar porque son demasiado pequeños.