[El mundo sólo quiere...]
El mundo sólo quiere oír un murmullo,
un trozo más de ruido, voz dormida.
Busca el óxido o el musgo que cosen las gargantas,
señala el horizonte equivocado
donde mueren las manos y nacen los escaparates.
Por todos es sabido:
los ojos de los peces no descansan,
pero qué bocas tan inútiles,
nuevas o silencio.
El mundo quiere que seamos peces,
sin riendas, sólo al capricho del mar o la moneda.
Pero todos piden un anzuelo,
todos pagan por verse colgados de los labios.
Ignoran, olvidaron,
que el hombre no es pez,
que la voz es el arma
y el puño el escudo.
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