El sistema agotado
Mayo 4, 2009
A estas alturas de la crisis económica, todo el mundo se hace las mismas preguntas sobre el por qué de la situación actual y sobre el cuándo terminará ésta (o ella con nosotros). Y se nos siguen dando las mismas respuestas: los activos tóxicos de las hipotecas estadounidenses que ha hecho perder la confianza en los mercados. Quizá un economista entienda qué demonios significa eso -a los economistas les ocurre lo mismo que a los informáticos, son incapaces de explicar con claridad los problemas y las soluciones, pero utilizan su jerga sin pudor ni hartura-, pero el resto de la humanidad permanecemos igual de ignorantes.
Pero aunque mi ignorancia en los detalles no me permita realizar un análisis exhaustivo de la situación -tampoco lo prentendo-, no me mantengo al margen de las líneas principales de esta crisis. Y es que dejando a un lado tecnicismos y cataplasmas politico-económicas, existe una realidad que no puede ser maquillada por nadie: la asfixia de nuestra sociedad. No hablo sólo del ahogo económico reflejado en tasas de paro históricamente altas, en la precariedad del trabajo, en la carestía de vida o la excesiva tardanza en la emancipación, sino en la incapacidad de proyectar un futuro alejado del las aulas o las ETTs para los universitarios, la parálisis cultural generalizada y sostenida, la degradación de un medio ambiente que nos enferma lentamente, la injusticia, el hambre y la pobreza institucionalizada para la mitad de un mundo que llora, cuando el otro medio se ríe y se pudre en su riqueza.
Por más que se empeñen, por más que lo repitan, por más que quieran vender las maravillas de una sociedad justa y libre bajo el abrigo de internet, los móviles táctiles 3G, las consolas, las TFT, los portátiles y el Blue Ray, la realidad se impone sobre todas ellas: el sistema está agotado. Este sistema no es la salida, no es el futuro. Esto no e más una tumba de oro, una muerte que promete otra vida que no existe.
Y volverán los discursos que maldicen todo aquello que no es capitalismo, volverán otra vez preñados de demagogia y azuzando el miedo. Porque saben que no hay mejor arma que el miedo, la avaricia y la envida en el hombre desinformado. Pero incluso las marionetas acaban por no responder cuando se enmarñan los hilos.
Volverán a salvar el sistema -triple bypass y epinefrina, microcirugía y 15 horas de operación- y tratarán de borrar toda cicatriz -colágeno, silicona y botox- por medio de nuevas cosas innecesarias que parezca que seamos mejores. Se acallarán las discrepancias con nuevos oropeles, continuarán los teatrillos de una reforma global del sistema que sólo será un cambio de máscara, porque seguirá con los mismos y crueles huesos. Y un día todo volverá a colapsarse, mucho más rápido que ahora, más y mejor.
Seguiremos siendo el primer mundo: la primera de todas las mierdas.
Eluana, por fin libre
Febrero 9, 2009
Capacidad para decidir
Febrero 4, 2009
Siempre me resultó llamativo el hecho de que la religión que más niega la vida, el cristianismo, haya sido la que haya defendido más férreamente el derecho a ella.
Está claro que cada cual puede defender la idea que quiera mientras que ésta esté basada en la razón y el respeto, mientras que se defienda bajo los mismos supuestos. Sin embargo, como es usual, la Iglesia cree poseer el exclusivo derecho a imponer sus conceptos morales y hacerlos ley, castigar y eliminar la discrepancia sin importar el precio que haya que pagar por ello.
El caso de Eluana no es una excepción a esta regla.
Hablan de aberración, de crimen, de barbaridad. Y uno piensa en qué cerradas tenían las bocas cuando el fascismo hacía masacres en las que ellos colaboraban y de las que se beneficiaban, uno piensa en las matanzas que han abanderado y en todo el dolor del que han sido fuente. Uno recuerda la impunidad de la que gozan y el hacha con la que siguen juzgando.
(Y después Occidente se horroriza ante el fundamentalismo islámico. Pero claro, si nosotros permitimos la incursión de la religión en la vida política quedamos exentos porque para algo somos el primer mundo)
Estos señores y señoras -sí, porque ellas con su silencio, sumisión y autodesprecio también son cómplices- no acaban de entender que nadie puede arrebatar uno de los derechos fundamentales que definen al ser humano: su derecho de elección, su capacidad para decidir.
Elegir nunca es fácil, no lo es en lo cotidiano y ni mucho menos en la opción por la muerte. Cuando se decide tomar ese camino, puede o no compartirse, pero siempre ha de respetarse. Y esto es válido tanto para quienes lo eligen cuando todavía están en plenas facultades, como para aquellos familiares o amigos que eligen por sus seres queridos. Porque si alguien tiene que elegir por mí, ¿quién mejor que aquellos que mejor me conocen?
Además, ¿quién de nosotros querría hacer sufrir a los que queremos con una larguísima enfermedad incurable y degenerativa a sabiendas de la pérdida de toda dignidad y calidad de vida propia y ajena? ¿Quién de nosotros llama vida a realizar las funciones básicas del organismo sin conciencia de nosotros mismos? ¿Quién llama vida a estar conectados a máquinas sin esperanza de recuperación?
Tenemos derecho a elegir, para bien o para mal, y no podemos ser castrados por las ideas morales de un conjunto de la sociedad, sea cual sea. Porque al igual que nadie supervisa el rumbo de nuestra vida, los millones de decisiones que tomamos sin conocer el resultado, nadie debería decidir sobre la última de nuestras decisiones, cuyo fin conocemos perfectamente.
Ninguno de nosotros pidió venir, tenemos derecho a irnos cuando nos plazca.
Eluana lleva al margen de todo hace muchos años, pero no sus familiares, embarrados en el dolor y procesos legales durante una larga década. Espero que llegue el descanso para todos, y la esperanza. Nos lo merecemos.
Dejar hacer
Enero 13, 2009
Parafraseando a Nietzsche, cuando miramos demasiado el abismo, éste termina mirando dentro de nosotros. Quizá sea éste el problema de Israel, el problema de un pueblo que existe obsesionado por una manía persecutoria siempre culminada y sustentada en el Holocausto, bajo la paranoia de una amenaza permanente en cualquier vecino o eco distinto al suyo. Una gente que lo ha olvidado todo, salvo un sufrimiento que manipula como escudo o espada para satisfacer sus propósitos y delirios.
Es curioso cómo un país que defiende su existencia, necesite hacerlo en base al extermino de otro. Es irónico como el sufrimiento padecido por sus muertos quieren recrearlo ahora en los de otros. Y es que los pueblos son como los hombres, cuanto más sufren más indiferentes se vuelven al sufrimiento ajeno.
Triste moraleja.
Lo peor de todo, la parálisis internacional que los refuerza con su vergonzoso silencio, que se humilla y nos avergüenza haciendo oídos sordos a lo que sus gentes les pedimos: el fin de un genocidio del que no queremos formar parte con la indiferencia de unas palabras que no paran las bombas ni el goteo de niños muertos, que no detienen los tanques ni la sangre que ya rebosa por la tierra.
Porque en el fondo, no sólo son culpables aquellos que hacen, sino también los que dejan hacer.
Consecuencias
Diciembre 28, 2008
Los últimos ataques de Israel sobre Gaza vuelven a clamar al cielo.
Y no sólo por lo desmedido de su reacción, por el aborrecible y cómplice silencio de EEUU, no sólo por la nueva sangría, por los niños, mujeres y hombres muertos ajenos a una sombra de terrorismo que los tiñe a todos sin distinción o presunción de inocencia. Clama al cielo por el futuro horror, por la sorpresa programada y la sobreactuada exclamación que izarán cuando reciban una respuesta de las mismas características.
Pero entonces será terrorismo, entonces serán los buenos los golpeados, los pobres y maltratados judíos, los dueños del copyright del sufrimiento.
Los israelíes parecen olvidar, como la mayoría de los seres humanos, que cada acción tiene sus consecuencias y no podemos culpar a nadie por ellas, salvo a nosotros mismos por nuestra incapacidad de preveerlas o asumirlas.
Cuando se habla de vidas humanas, en cambio, sólo queda la palabra ASESINOS.
Falta de coherencia
Julio 15, 2008
En base, nuestro sistema penitenciario no está orientado hacia el castigo, sino a la integración, a la reinserción social. Esto es un hecho, a pesar de que el sistema no encuentre ni la forma ni la financiación necesaria para hacerlo de forma digna y eficiente, real. Un hecho que es un principio de ley, nos guste o no.
Sin embargo, parece que esas leyes que componen el Impero de la Ley -pétreo e imperecedero- con el que tanto se llenan las bocas algunos, parece tomar una flexibilidad inusitada cuando se topa con el fenómeno del terrorismo. Entonces todos los parches y remiendos que se ofrecen para castigar, para reducir derechos y para hacer el sistema más injusto, son admitidas con una amplia sonrisa en la boca.
Y es que las leyes ad hoc son la evidencia de un sistema profundamente contradictorio. Si todos somos iguales, tal y comó indica la constitución, ¿por qué se crean burbujas legales para contentar aquello que nos piden las entrañas en lugar de ser coherentes con la ley que hemos creado?
El último caso lo encontramos en De Juana Chaos. Todos sabemos quién es esta persona, también lo que se merece. Pero todos hemos aceptado jugar con unas reglas que se aplican a todos por igual, con independencia de los contextos que nos rodeen. Y debemos respetarlas. Así pues, no podemos pretender ahora que se margine a este exterrorista, en particular, impidiéndole vivir donde le plazca, a pesar del daño emocional que pueda causarle a las víctimas que vivan en sus cercanías, porque este hombre ha pagado su deuda con la sociedad, nos guste o no. Recupera la libertad -aplazada desesperada e injustamente-, nos guste o no, y tener libertad significa poder hacer lo que uno quiera dentro de los márgenes que marca la ley.
Basta ya de hacer leyes de última hora para contentar a la opinión pública. Seamos coherentes, aunque eso sea pedirle a este país demasiado.
Élites de nada
Mayo 25, 2008
Es curioso cómo el ser humano, en cualquiera de los aspectos de la vida, genera grupos que se alzan como élite. Es algo inevitable y algunas veces, grotesco.
Puedo entender la élite como un grupo reducido de personas que sea distinguido por su conocimiento y genio, sin embargo, aquellos grupos que pretenden marcar un camino y objetivizar sus pasiones para imponerlas y alimentar así su ego, para mí realizan un patético acto por colmar una desmedida necesidad de reconocimiento social.
Y ejemplo de esto lo encontramos en la vida cotidiana: personas que se atreven a juzgar los actos ajenos de un reducido entorno social o grupo de amigos, multitud de gurús afincados en parcelas de internet que dictan cómo escribir, opinar o fotografiar, mafias radiotelevisivas que eligen los contenidos y el formato de los mismos en sus emisiones, etc.
A veces con conocimiento, milagrosamente con genio, siempre autocoronados por su mediocridad. Élites de nada, soberbios y muy pequeños.
Spielberg, el hipócrita
Febrero 14, 2008
“Spielberg deja de asesorar en los juegos olímpicos por razones de conciencia”, podemos leer en el diario digital www.elpais.com. El afamado director de cine nos demuestra que no existe techo para la hipocresía y el cinismo, que siempre se pude ir más allá.
Y no es que yo esté a favor de las políticas que aplica el gobierno de China, pero me parece de un oportunismo terrible el utilizar los Juegos Olímpicos de Beijin para realizar las protestas. Y en el caso de Spielberg, además, oportunismo publicitario. Porque ¿dónde estaba Spielberg antes de que se saltase esta noticia a los medios? Efectivamente, en el olvido.
Sin duda alguna creo que los Juegos Olímpicos son una buena oportunidad para poner en evidencia las atrocidades cometidas por el régimen chino, pero estas han de estar respaldadas por un activismo real de años, por un compromiso que no se circunscriba a la mera anécdota. La fiebre antichina desatada últimamete, desgraciadamente, se ciñe a la segunda realidad, dejando a un lado, claro está, la marea anticomunista que todavía nos acompaña desde la Guerra Fría.
El caso de Spielberg no es una excepción. Su activismo se reduce exclusivamente para con su pueblo (mundialmente es conocida es su película-tributo “La lista de Schinbdler” o sus donaciones a Righteous Persons Foundation ), pero nada más. Y su anticomunismo es endémico como buen estadounidense. ¿A quién pretende engañar este hombre con su “conciencia“? ¿Permite la tortura y la pena de muerte en su país, pero le es inaceptable aceptar esas y otras violaciones de derechos fundamentales en otros paises?
Nadie se plantea nunca boicotear ningún certamen europeo o estadounidense, nadie nunca boicoteó ningún acontecimiento con la sudamérica plagada de dictaduras. Todos ponen sus esfuerzos, sus imágenes y, sólo a veces, un discurso algo reivindicativo que les ayuda a limpiarse las conciencias y poder seguir llenándose los bolsillos con tranquilidad.
La violación de los derechos humanos, la desigualdad, la explotación, la humillación no son exclusivas de China. Dejémos de ser hipócritas y comencemos a ser honrados.
(Vemos la paja en el ojo ajeno, pero no vemos la viga en el nuestro)
No callarán a la Iglesia
Febrero 4, 2008
Efectivamente, no permitiremos que callen a la Iglesia, porque en una sociedad democrática cada cual es libre de opinar lo que quiera, siempre y cuando lo haga con respeto, cumpliendo con la legislación vigente. Los demócratas nunca dejaremos de defender el derecho a la libertad de expresión, independientemente de quien quiera ejercerlo.
Y el caso de la Iglesia no es diferente. Sin embargo, lo que ésta no acaba de entender es que en democracia no hay oradores privilegiados. Todos somos iguales y el modo de relacionarlos no se fundamenta en la imposición de dogmas, en la represión, en el castigo o en la amenaza espiritual, sino en el debate, en el diálogo. Pero los obispos saben muy poco de esto, por lo que es lógico que no entiendan que una crítica a una opinión suya no es un ataque o un intento de sofocar su voz -el ladrón cree que todos son de su condición- sino la normalidad dialéctica, razonable y sana de un sistema democrático.
No se callará la Iglesia, pero qué bien seguirá escondiendo su lengua frente a la pederastia, qué vergonzoso silencio seguirá siendo empuñado en los púltpitos cuando se hable de la Guerra Civil, qué ignominiosa ausencia de palabra esgrimirán siempre frente al Franquismo.
Solo deberían hablar de lo que saben: de soberbia y rencor.
(Y todavía siguen llamando milagro a los cristos o vírgenes sangrantes, cuando lo verdaderamente excepcional es que, siendo la Iglesia lo que es, tan pocos pierdan sangre)
Réplica a la Iglesia
Enero 4, 2008
Al fin encontramos en el gobierno una respuesta firme y justa para con la iglesia. Se han dejado a un lado los complejos y los miedos y se ha puesto pie en pared.
No señores obispos, ustedes no pueden ampararse en su fe para injuriar a nadie, protegerse en un falso ataque a la libertad de culto cuando apuestan firmemente por eliminar derechos a otros ciudadanos. Lo sentimos, pero en la verdadera democracia todos somos iguales, atrás quedaron los tiempos en los que gentes de su misma catadura moral tenían privilegios. No, ustedes no puedem ser víctimas con el cuchillo de la mentira, del cinismo y de la hipocresía en la mano. Ya basta de subterfugios para atacar a la izquierda de este país, basta de utilizar las creencias de la gente para el beneficio propio a través de la manipulación.
Y parece que el gobierno por fin ha entendido todo esto, a pesar de ser el que más cesiones ha tenido con la iglesia. “Cría obispos y te sacarán los ojos“, que dice Llamazares.