Elección

Desde la infancia se impone al ser humano una serie de metas que debe cumplir, cosas que debe realizar obligatoriamente para que su vida tenga un mínimo sentido, para que su paso por el mundo no sólo se refleje en el olvido que a todos nos espera. Se esfuerzan en guiarnos hacia cómo deberíamos ser, hacia lo que se debe hacer, cómo hay que hacerlo y cuando. Un plan de vida necesario por el que discurrir mansamente. Así, se ignoran los propios deseos y los dones quedan ahogados entre la mediocridad que adormece a los sentidos y las recompensas efímeras. Se obliga a olvidar la raíz para centrar la vida en lo accesorio.

Los caminos que divergen son cercenados o deminizados. Por eso yo quiero hablar de elección. Una elección que sólo existe en un ambiente de libertad, de tolerancia, en un medio que sea permeable, flexible y en el que las ideas no supongan un desafío sino un enriquecimiento. Hablo de aquello que define al ser humano y que se intenta cuadricular a la medida de un mundo completamente vacío.

No me valen esta “libertad” y “tolerancia” de cartón con las que se visten las palabras con más intenciones que fondo o convicción. No me valen este sistema y su sociedad intransigente; sociedad más pendiente de juzgar los actos que aprender de ellos, más rígida y excluyente a medida que se regocijan en su propia alienación, pero con palabras y máscaras bonitas para cumplir con sus deberes cívicos.

La vida no está ceñida a un sólo cauce, porque no todos buscamos en la vida las mismas cosas ni creemos en idénticas maneras de lograr las mismas metas. Por eso yo incido en el derecho de quienes no quieren una vida prefabricada, de aquellos que quieren crear el camino con sus propios pasos, de quienes encuentran en los deberías una cárcel para sus propósitos, un cepo más sin salida. Pero reparo también en el derecho de seguir lo establecido, de moverse con sus valores y sus estrictas formas de conseguir las cosas.

Nada debería imponerse, sólo la información para tener la capacidad de elegir.

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2 Respuestas a “Elección

  1. Es cierto lo que dices, quizás la situación ideal para una elección sería un ambiente de tolerancia, donde la elección entrara dentro de lo natural y no tuviera posibilidad de rechazo; pero desgracidamente la realidad no es así, y lo habitual es que una elección deba, la mayoría de las veces, aun a pesar de un ambiente intolerante y posiblemente esto sea lo más valioso de la elección, al haber sido tomada a pesar de y por uno mismo; pero claro, esto es muy bonito decirlo, lo difícil es hacerlo; no obstante y aunque, en principio no lo parezca, pienso que a la larga una elección así siempre será positiva. Bueno que me estoy liando. Un abrazo. Virginia

  2. Yo tambien he pensado bastante en esto que dices. Sin embargo, he llegado a la conclusión de que, para bien o para mal, nos ha tocado vivir en una epoca determinada, y hemos heredado cierto bajaje cultural (Con influencias clasicas,catolicas,anglosajonas, etc…).

    Ser consciente de ello, de la existencia de esos condicionantes culturales que nos inclinan hacia un cierto estilo de vida, ya es mucho. Mantenerse relativamente al margen es posible. Pero revelarse por completo es totalmente imposible.

    Creo que mucha gente, en un determinado momento se replantea su vida, pero la inercia del sistema es tan fuerte, que incluso aunque estes determinado a escapar acabas cayendo en sus redes.

    Por ejemplo, en la sociedad occidental existe lo que se llama una etica del trabajo protestante -que se ha ido extiendo desde los paises anglosajones hasta europa-. Esta etica implica que la identidad de una persona esta ligada directamente a su trabajo (e indirectamente a los bienes materiales que se obtienen de ese trabajo)

    Mucha gente prefiría un estilo de vida diferente, sin dar tanta importancia a tener un trabajo (y aqui es importante distinmguir trabajo y vocación que no es lo mismo) o una vivienda en propiedad, pero muy pocos se atreven a plantearselo. Y de pocos que se lo plantean, la mayoria acaba cediendo en mayor o menor grado al peso de los condicionates culturales que nos han inculcado y que son mucho mas fuertes que la razón, porque están enraizados mucho mas dentro de las personas.

    Por ejemplo, yo era bastante reacio a sacarme el permiso de conducir y comprar un coche… pero al final, por cuestiones laborales o familiares casi te ves obligado a ello. Siempres puedes matizar tu posición y comprarte un pequeño utilitario de segunda mano en vez de un deportivo de 5 kilos.

    Pero a lo que voy: Los romanos conquistaban, los fenicios comerciaban y los egipcios erigian piramides… Y a nosotros nos ha tocado lo que nos ha tocado vivir. Y si, existe margen de maniobra, pero no te puedes escapar del todo del mundo que te ha tocado vivir.

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