Borrones

La vida plagada de heridas y cicatrices y muertos abarrotados en el corazón.

Manchas de tinta como pilares que ocultan o intentan negar las lágrimas, la fragilidad, la misma esperanza que acuna los cepos del futuro.

Una sonrisa para el mundo, pero el dorso lleno de borrones.

(Y la sangre, por el suelo)

Asignatura pendiente

Es curioso que a la hora de realizar críticas a la educación, éstas se centren siempre en determinadas asignaturas —ahora es el turno de Educación para la ciudadanía— y nunca se realice un estudio profundo, transversal, sobre esta actividad tan importante.

El problema de la educación, a mi juicio, se reduce a estimar cuáles deben ser los contenidos en los que se educará a la persona y con qué fin. Indudablemente existen otros problemas importantes, pero no básicos, como el de los medios para poder llevar a cabo los objetivos que se han marcado y la manera de culminarlos.

Tradicionalmente, la educación se ha dado de forma estricta en el seno familiar, entendiendo a esta como la inculcación de valores éticos, morales y de convivencia (modales). La formación en otro tipo de materias (historia, geografía, matemáticas, etc) era ignorada y sólo posible para una parte de la población muy limitada. Sin embargo, la aparición de una institución pública dedicada a la educación formal y accesible para todos ha ido variando este comportamiento. Paulatinamente, la escuela ha pasado de formar culturalmente a las personas a también educarlas (si bien es posible hacer esta distinción cuando toda materia formal lleva implícitamente valores éticos).

Así pues, en principio, la aparición de asignaturas que traten de forma explícita los valores éticos y morales de la sociedad, no debería de ser más que un proceso de afianzamiento de la calidad de la enseñanza de cualquier país.

¿Por qué entonces tanto revuelo? Por miedo.

En España la educación institucionalizada también tiene su propia historia, y en ella tampoco ha faltado una asignatura que orientase ética y moralmente, que impusiese valores de convivencia: Religión. ¿Qué es la religión sino un conjunto de reglas éticas y morales aplicadas a la vida cotidiana con el fin de organizar la convivencia de un grupo de forma óptima a través de ejemplos sencillos?

Desde este punto de vista ya se puede entender que las voces más críticas en contra de la nueva asignatura procedan de la Iglesia y de su brazo político (PP). Efectivamente, sufren una reacción ante el miedo de desaparecer, de perder poder, de no ser ellos quienes impongan cuáles deben ser las reglas del juego, de perder influencia.

Pero este miedo es generalizable a toda reacción del mismo corte.

¿Nadie se ha preguntado nunca por qué la Política no está contenida en la educación, cuando es lo que más directamente nos afecta a todos, la que va a marcar cómo va a ser nuestra vida y el modo/condiciones de vivirla? ¿Hay alguna materia más cotidiana e influyente que la Política?

Miedo. Nadie se atrevería a formar a los individuos en Política y no sólo por la capacidad de manipulación que existiría en una asignatura de esta índole, sino porque con ella se estaría ampliando la capacidad de crítica, de elección, de libertad. Y eso no conviene a ningún gobierno, pues, nuevamente, es pérdida de poder.

Ninguna democracia debería tener miedo a la libertad, a la elección más allá de lo impuesto. Esa será siempre la asignatura pendiente.