Anclados

Las personas se aferran a lo que creen que son, a los actos cotidianos que piensan que los definen, a los hábitos comunes. Y así deciden etiquetar al resto.

Seres apegados a la más superfluo, con la memoria seleccionando continuamente los actos que los alzan y que derrumban a los otros.

Por eso les cuesta tanto cambiar, por eso sienten dolor, por eso han dejado de evolucionar: es mucho más cómodo realizar juicios que arar nuevos caminos.

La gente no suele cambiar porque son demasiado pequeños.

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