Podría

Perdimos la esperanza y el recuerdo del amanecer, sólo la noche y la sordidez de lo cotidiano llenaron nuestros ojos o el horizonte. Y bajamos profundo, muy profundo, hasta la misma raíz de aquello que detiene el pulso de las cosas.

Pero volvimos, amputados o reconstruídos, con la herida de la sombra o el vacío preñada en el verbo y las manos.

No supimos retomar el camino. Pensamos sólo en las cumbres como tumbas, y nos conformamos con la vulgaridad de la vida programada. Pensamos que lo que se lleva en la sangre podría olvidarse a golpe de espina y silencio.

Un día, ya sin esperanza y sin escudos, fueron suficientes seis palabras para cambiar el mundo, para derrumbar el cristal de nuestras mentiras. Y la lucha volvía a tomar sentido.

No había victoría, pero podría haberla.

Trivializar

Trivializáis lo conocido, lo previsible, pero, para poder seguir adelante, también aquellas cosas que os cincelaron por dentro. Trivializáis lo que queda atrás porque ya no es problema ni aliento. Cuidado, trivializar es una forma sutil de olvido, y quien olvida, sigue siendo un roble por desentroncar.

Yo no hablo de la herida perenne, pues el tiempo da paso a nuevas espinas cuando se ablandan las viejas. Nada nos importa eternamente, las lágrimas se mitigan o volvemos a amar nuevas cosas que nos devuelvan el sabor de la mariposa y del vientre. Hablo de dejar de dar importancia, pero no de olvidar que lo que hoy es pequeño o lejano, un día fue muro y hemorragia para nuestros ojos. Hablo de echar raíz no en un pensamiento que sólo supere lo vivido, sino que lo englobe y contextualice, pues lo que nos duele hoy, tendrá una cicatriz en algún lugar del horizonte.

Y, sobre todo, ¿quiénes sois para trivializar el camino que siguen los demás? Trivializar también es homogeneizar, simplificar, independientemente de que se haya o no vivido una determinada experiencia, pues existen multitud de pasos paralelos y no todos con la misma profundidad de huella.

Al final, se trata de una cuestión de orgullo: ¿a quién le gusta sentirse uno más? Todos buscamos ser importantes para alguien, todos queremos sentir un reflejo en otros ojos de aquello que se mueve entre nuestras sienes. A nadie le gusta no encontrarlo, porque esa es la certeza que mide nuestro vacío.