Adiós a Mario Benedetti

Descanse en paz.

http://www.elpais.com/articulo/cultura/Adios/poeta/compromiso/elpepucul/20090517elpepucul_6/Tes

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El sistema agotado

A estas alturas de la crisis económica, todo el mundo se hace las mismas preguntas sobre el por qué de la situación actual y sobre el cuándo terminará ésta (o ella con nosotros). Y se nos siguen dando las mismas respuestas: los activos tóxicos de las hipotecas estadounidenses que ha hecho perder la confianza en los mercados. Quizá un economista entienda qué demonios significa eso -a los economistas les ocurre lo mismo que a los informáticos, son incapaces de explicar con claridad los problemas y las soluciones, pero utilizan su jerga sin pudor ni hartura-, pero el resto de la humanidad permanecemos igual de ignorantes.

Pero aunque mi ignorancia en los detalles no me permita realizar un análisis exhaustivo de la situación -tampoco lo prentendo-, no me mantengo al margen de las líneas principales de esta crisis. Y es que dejando a un lado tecnicismos y cataplasmas politico-económicas, existe una realidad que no puede ser maquillada por nadie: la asfixia de nuestra sociedad. No hablo sólo del ahogo económico reflejado en tasas de paro históricamente altas, en la precariedad del trabajo, en la carestía de vida o la excesiva tardanza en la emancipación, sino en la incapacidad de proyectar un futuro alejado del las aulas o las ETTs para los universitarios, la parálisis cultural generalizada y sostenida, la degradación de un medio ambiente que nos enferma lentamente, la injusticia, el hambre y la pobreza institucionalizada para la mitad de un mundo que llora, cuando el otro medio se ríe y se pudre en su riqueza.

Por más que se empeñen, por más que lo repitan, por más que quieran vender las maravillas de una sociedad justa y libre bajo el abrigo de internet, los móviles táctiles 3G, las consolas, las TFT, los portátiles y el Blue Ray, la realidad se impone sobre todas ellas: el sistema está agotado. Este sistema no es la salida, no es el futuro. Esto no e más una tumba de oro, una muerte que promete otra vida que no existe.

Y volverán los discursos que maldicen todo aquello que no es capitalismo, volverán otra vez preñados de demagogia y azuzando el miedo. Porque saben que no hay mejor arma que el miedo, la avaricia y la envida en el hombre desinformado. Pero incluso las marionetas acaban por no responder cuando se enmarñan los hilos.

Volverán a salvar el sistema -triple bypass y epinefrina, microcirugía y 15 horas de operación- y tratarán de borrar toda cicatriz -colágeno, silicona y botox- por medio de nuevas cosas innecesarias que parezca que seamos mejores. Se acallarán las discrepancias con nuevos oropeles, continuarán los teatrillos de una reforma global del sistema que sólo será un cambio de máscara, porque seguirá con los mismos y crueles huesos. Y un día todo volverá a colapsarse, mucho más rápido que ahora, más y mejor.

Seguiremos siendo el primer mundo: la primera de todas las mierdas.