[Creéis ser más fuertes]

Empezaría a creer

si comenzara a sangrar.

Creéis ser más fuertes

en compañçia de una sombra,

ignorando que las heridas o ausencias

respiran aún debajo de tanta tierra.

Porque tras el abrazo

o la mano entrelazada

no hay más que miedo,

necesidad de espejo y olvido.

.

Y a pesar de vuestras grietas,

de toda agudeza de mis ojos

y el fino bisturí de mi boca,

soy yo el que os mira desde la cruz,

perspectiva de cuervos y desesperados

(recordad el alivio de las sogas

o la inmensidad de los balcones abiertos),

el que mira agotado al cielo y susurra:

“Perdóname, Señor,

porque no saben lo que hacen”.

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[Esta armonía gris]

Esta armonía gris,

esta cotidianidad asfaltada,

nos cierra dulcemente los ojos,

llenándolos de una oscuridad

que llamamos alegría o ignorancia.

Pero la superficie se agrieta con el latido

de esos colmillos como raíces

que guardan el llanto y la sangre del mundo.

.

La realidad como convenio o autoengaño.