Estar de sobra

Qué bonitas son las palabras cuando se habla de soledad a soledad y qué muerte más perfecta encuentran cuando las lágrimas se acomodan en otro corazón. Como una lluvia inconsciente, el amor borra toda huella posible y la confunde con las muescas de la propia carne. La realidad es un dos: de los demás, ya no queda nada.

Somos muletas abandonadas, estamos de sobra.

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