El camino

Contra la pared,

contra los latidos mudos de la piedra

y la desesperación abriendo las alas.

Hasta el mismo borde del precipicio,

donde caen los ojos y vence el suelo.

Sin red, sin manos, sin esperanza .

 

La mañana se ha preñado de herida,

de escombros o recuerdos retorcidos.

El orgullo ha quedado a pleamar,

pero ya no hay delfines en el horizonte

porque el bronce es sólo una sombra.

 

Y tras el fuego,

tras el rechinar de dientes,

el pedestal o los nuevos ojos del mundo,

el camino hacia la paz, el camino de la indolencia.

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