El amor como pretexto

Hay días de cristales rotos y manos vencidas,

balanzas ciegas y corazón en los ojos,

días que amenazan con mármol

barridos, de repente,

por la gentileza de un detalle nimio

que devuelve el equilibrio a las flores.

 

Ya no importa que siga torcido el mundo,

tenemos una almohada con la que ahogar su silencio.

Anuncios