Paredes (Fragmento)

Ya te has dado cuenta que pisas las mismas tablas:

a penas ha cambiado el fondo o los personajes en escena.

.

Ahí fuera no hay nada, porque no hay fuera. Nunca lo hubo.

Cuesta tanto rendirse. No es cuestión de orgullo, porque éste obliga a repetir los errores. Si aprendes, la humildad abre nuevos caminos para cometerlos. Pero la rendición ahoga toda salida, borra el horizonte y la esperanza pierde la raíz, dejando paso a ese arenal que llamamos certeza. Y sin futuro, ¿quién quiere estar aquí?

El salto al vacío. Cambiar la inocencia o la suerte de la confianza por esta oscuridad donde la voz es sólo pozo y las caricias un recuerdo o un sueño que no nos salvarán de las grietas. La amistad, el amor, no es una victoria. Todo es una ruina postergada a la que no damos nombre por miedo a hacerla más caduca.

Las lágrimas siempre han marcado la frontera entre unos hombres y otros, definiendo su soledad y desnudez frente al mundo. Las paredes entre unos y otros son los que dan forma a la existencia. No hay eco en los demás, sólo muescas que acentúan su fragilidad. El resto, ventanas y balcones, son un engaño.

¿Es esto la verdad? La duda es el motor de la esperanza, el reflejo de la voluntad de vivir, pero no el camino a la verdad, porque niega la evidencia, porque no sabe rendirse.

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