Respuesta al “Manifiesto de los libres e iguales”

España vive un momento crítico.”

Totalmente de acuerdo.

“El secesionismo catalán pretende romper la convivencia entre los españoles y destruir su más valioso patrimonio: la condición de ciudadanos libres e iguales. El nacionalismo antepone la identidad a la ciudadanía, los derechos míticos de un territorio a los derechos fundamentales de las personas, el egoísmo a la solidaridad. Desprecia el pluralismo social y político, y cuando trata de establecer fronteras interiores arrincona como extranjeros en su propio país a un abrumador número de ciudadanos.”

El independentismo catalán pretende establecer un nuevo modelo de convivencia. De ningún modo la condición de ciudadanos libres e iguales se rompe, ya que los catalanes seguirían siendo libres y además independientes, al igual que lo seguirían siendo el resto de ciudadanos de España. Por desgracia la libertad en este país nunca fue patrimonio, sino algo puntual en una larga y prieta costura de represión, despotismo y muertos que se olvidan. Independencia no implica la supresión de derechos y libertades, algo que en la “democracia” actual se está dando de la mano del presidente Rajoy: Ley del aborto, Ley de Seguridad Ciudadana, Reforma Laboral, Ley de Dependencia, Ley de Memoria Histórica, etc. Despreciar un movimiento social y transversal como el independentismo catalán, es querer negar la pluralidad social y política por la que tanto se ha caracterizado España. Criminalizar las aspiraciones legítimas de todo un pueblo es solo algo propio del fascismo.

“El secesionismo catalán se hermana con el populismo antieuropeo y promueve la derrota de la democracia española. Evitar esa derrota es responsabilidad de todos y la primera obligación de los partidos políticos.”

El movimiento independentista catalán nada tiene que ver con los movimientos antieuropeos, porque es un movimiento transversal de la ciudadanía que no puede adscribirse a un partido político, sino a un movimiento social desligado de un programa electoral. Se puede ser plural en la unidad, la idea de Unión Europea, ahora pervertida, es una buena prueba de ello. La democracia española no se encuentra amenazada por la decisión de un pueblo que quiere elegir, sino por partidos políticos corruptos que no lo representan, que secuestran su voluntad y la ponen al servicio de los intereses del capital y de unas siglas. La primera obligación de un partido político es representar, defender y luchar por pueblo. El resto es superfluo y esconde intereses ajenos a aquellos que deben representar.

“Hasta ahora el desafío secesionista no ha recibido la respuesta que merece. España es hoy un Estado a la defensiva y en sus élites prevalecen el tacticismo y la resignación. No existe un auténtico debate público sobre el fondo gravemente reaccionario del nacionalismo ni sobre las consecuencias de su proyecto para la libertad, la igualdad y la seguridad de los ciudadanos. En cambio proliferan maniobras opacas para ofrecer nuevos privilegios al nacionalismo a costa de la soberanía de los españoles.”

¿Cuál es la respuesta que merece la propuesta independentista catalana? Las frases oscuras suelen esconder intenciones poco democráticas, una amenaza amable, más bien una intención totalitaria. Pensar y luchar democráticamente por las ideas no es delito, salvo en un estado fascista, donde la divergencia es castigada. El Estado ya ha respondido a lo que el parlamento catalán propuso con un nuevo Estatuto de Autonomía, vaciándolo de contenido y criminalizandolo a través del uso político de un Tribunal Constitucional que actúa más como garante de los privilegios y el status quo del establishment españolita enraizado en Madrid, que en defensa de una constitución continuísta con el régimen franquista. Es ese tipo de actuaciones las que minan la libertad, la igualdad y la seguridad de los ciudadanos.

“En estas circunstancias, los abajofirmantes, ciudadanos radicalmente comprometidos con los principios constitucionales de la libertad y la igualdad, entendemos que es imprescindible abrir un debate público que informe y comprometa al conjunto de los españoles. Nosotros asumimos la responsabilidad y pasamos a la acción.”

Muchos antes ya asumieron la responsabilidad y pasaron a la acción frente a lo que por cuenta propia pensaron que no era suficiente lo que el Estado estaba haciendo. Una actitud profundamente antidemocrática que de sobra es conocida en este país, paraíso de los “salvadores”. Ya existe un debate sobre la independencia, el problema es que no se quiere escuchar a unas de las partes, la independentista. Solo se busca atacarla, desprestigiarla, humillarla, criminalizarla, sin importar los argumentos. Y es que el integrismo del nacionalismo españolista no tiene nada que envidiarle a ningún otro.

“Reclamamos al Estado que aplique toda la ley y advierta con claridad de las consecuencias de violarla. Ninguna infracción debe quedar impune y ninguna sentencia puede ser desacatada.”

Un Estado de derecho no funciona como un matón a la carta. Sugerir tan sólo una idea semejante da cuenta del talante y del ideario que reposa detrás de una máscara de libertad e igualdad.

“Pedimos a los partidos políticos que se identifican con los principios de libertad, igualdad, justicia y solidaridad que demuestren su compromiso con hechos. El Partido Popular, el Partido Socialista, Unión Progreso y Democracia, Ciudadanos, y cuantas formaciones quieran preservar las bases de nuestra convivencia democrática, deben:

1. Reivindicar la Constitución como consigna de ciudadanía y convivencia, sin renunciar a las reformas cíclicas que permitan que España sea una nación cada vez más integradora y de mayor calidad democrática.”

Esto ya lo hacen los partidos. De hecho sólo realizan reformas cíclicas que no pide el pueblo y que solo apuntalan los intereses del capital y de un modelo de sociedad desigual e injusto.

“2. Rechazar cualquier negociación que con el pretexto de evitar el conflicto que plantea el secesionismo catalán limite la soberanía del conjunto de los ciudadanos y el ejercicio de sus derechos.”

La negociación es siempre el camino para llegar a un consenso, el arma de una sociedad y de un Estado democrático. Negar el trato entre iguales no sólo es discriminatorio e intolerable sino que cercena la capacidad de soberanía y libertad del pueblo catalán, ahora también parte del estado español. ¿O es que no son lo suficientemente españoles para tener los mismos derechos del resto que tan fervientemente se defiende en este manifiesto?

“3. Alcanzar un pacto público, solemne y conciso que establezca un compromiso transversal de unidad de acción frente al secesionismo y garantice la decisión de someter al referendo común cualquier alteración de las bases constitucionales.”

No se puede blindar como verdad eterna un concepto de unidad que discrimina, homogeneiza y discrimina a aquellos que no sigan con unos cánones establecidos, castigando la diversidad. No es democrático, de hecho es fascista.

“Finalmente, nos dirigimos a todos los ciudadanos españoles.

Les pedimos que trabajen organizadamente por la deslegitimación intelectual y política del nacionalismo y que se movilicen con nosotros en defensa de la comunidad de libres e iguales que es responsable de la época más justa y fértil de la historia de España.”

La lucha por la ideas siempre se hace en positivo, defendiendo lo propio no boicoteando y llamando a la movilización represiva. Una nueva pincelada de lo que anida detrás de la España que se defiende aquí.

“En Madrid, a 15 de julio de 2014”

En La Laguna, a 15 de julio de 2014

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