Puerta abierta, ventana cerrada

Allí, donde el eco lame ya las paredes como un susurro, hay arañas llorando geometría y silencio. Allí, donde un día todo fue espuma y caricia, han vencido las grietas o la soledad.

Y ahora que las lágrimas son ruinas, que no pudimos cerrar la puerta, solo queda la distancia, las manos melladas de amor y la lengua torcida por la trampa del olvido.

Detrás de esta ventana, pesa menos el pasado y es más fácil el juicio.