Un regalo y un consejo

Nada de lo que ves aquí está latiendo en la raíz del mundo, es solo la cantidad de desesperanza que puede soportar tu corazón.

Este paisaje encharcado de mentiras, te permite amortiguar el vértigo de los relojes, respirar junto a la miseria de los hombres y sus heridas como colmillos, quizá, resistir la soledad o el aislamiento. Pero no olvides que esta alegría se caduca con cada palabra, y que mañana los abrazos serán ruinas irreversibles que volverán a llevarte al vacío.

Y empezarás de nuevo, por que tú, ya aprendiste a llorar.

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