Marionetas

Enredarse en el recuerdo es una forma de rendirse, le advirtió la fotografía con una sonrisa de satisfacción. La misma que sentía cuando era acunada entre los ojos de los hombres y veía en ellos el rumor de la nostalgia. Pero hay derrotas que todavía no estoy dispuesto a aceptar, trató de sentenciar Arturo con más suspiro que convencimiento. Dime, ¿dónde queda la voluntad si mis manos expiran cortadas en el suelo? Atrás dejaba el equilibrio del mediodía. Dime ¿qué es este astil y estas cuerdas? La fotografía se encogió de hombros. Yo solo soy un presente continuo perfecto. Sus labios se estiraron como una amenaza. Soy el momento adecuado que elegiste guardar como verdad. Su boca era entonces una carcajada en blanco y negro, y Arturo un punto de fuga insoportablemente agrietado. Entonces sólo pudieron despeñarse las lágrimas. Sí, necesitaba una ducha, murmuró la fotografía mientras se deshacía con el llanto y daba paso al olvido.

Ojalá

“Your ears curl back in a certain way
like no one’s else in all the world.
When all the world shall melt in the sun,
melt or freeze,
I shall remember how your ears were curled … “

T. S. Eliot

Me pregunto si mi nombre

es una caricia que perfila tu cuerpo

o un crucigrama de dopamina

necesario para estrangular el vacío;

si diseco estos recuerdos para visitarlos mañana

o los abandono para luchar por unos nuevos.

 

Me pregunto si la ternura de tus ojos

será un horizonte de mi voluntad

o el fin de esta alegría

a manos de mis espinas o tu silencio;

si serán suficientes mis fuerzas

para arrancarte una duda o latido

que te acerque a un quizá

más allá de raíles y aeropuertos.

 

 

En toda interrogación hay esperanza,

pero incluso un no en tus labios

sería luz para mi derrota.