Mañana

Mañana quedará herida

la nieve o el grito que nos separa,

el silencio donde guardamos el miedo

a despertarnos con una cadena

al otro extremo cargada de nadie.

 

Mañana tus labios serán el cincel

de pétalo que den forma a mi carne,

tu cuerpo promesa de arcilla

donde mis manos emergerán de nuevo.

 

Mañana otro quizás

sobre nuestros pechos orillado

y la misma certeza

de esas dos palabras

todavía sin luz.

 

Mañana,

enredados en un ahora que huye,

seré lo que mereces

y tú,

lo que siempre he esperado.