“Amiga”

El ego lleva a confundir la libertad con la autocomplacencia, la verdad con el orgullo. Es la creación de un mundo muy frágil que solo acepta el propio eco por bocas de los demás; donde la exclusión es la norma para garantizar la solidez de las mentiras. Es la falta de honestidad, de tolerancia y de argumentos, el horror de la imagen que devuelve el espejo. Y las heridas detrás de toda esa soberbia.

Contigo aprendí (año 1 D.C.)

la vida es una tómbola

Ojal_a:

Un año de mierda. A ver no es que hayamos estado todo el año encerrados en casa, ni tampoco en esta nueva normalidad (de mierda) que se traduce en ir a trabajar y luego meternos en casa, pero si ahora echo la vista atrás todo me parece un despropósito, no he aprendido nada ni soy mejor persona. Vale, acepto que igual la vida de mucha gente ya era esto antes del “Corina virus”, pero voy a seguir diciendo que me parece una mierda. Sin pinchar en un palo. Una mierda.

De estos improvisados cronistas lo hemos cogido 2 de tres. Hemos tenido la enfermedad cerca, ahora las vacunas también. Todo es confuso. Y aunque ya no escribamos aquí a diario… seguimos intentando entender las cosas. Estamos ya en un punto en el que aceptamos que esas fantasías de lo que pensábamos un día iba a ser nuestra vida, no…

Ver la entrada original 1.051 palabras más

Veneno

Mi madre dice que ha sido envidia por ser guapo. No ha sido envidia por ser guapo. Ha sido envidia porque como era maricón… y no me podían ver.”

Cristina Ortiz Rodríguez

Ser indistinguible, esa esa la virtud. La ley de la homogeneidad, la originalidad en serie. Aspiración y deber. Para encajar, para ser aceptados, para ser dignos de amor. Por eso las máscaras, la mutilación anímica, el reguetón. Y un exceso de espejos. En cada foto con filtro, en cada mensaje reenviado, en todos los silencios que dicen yo. Un esfuerzo miope, ciclópeo, para seguir estando solos.

El vacío como pulso. Ese es el veneno. La voluntad quebrantada y reducida al capricho. El amparo a quien hace marketing con su dolor y la sospecha para quien lo supera. La libertad de ser, de querer ser, ese es el delito. La Veneno.

Como público

Esta no es mi casa, aunque tenga un armario donde guardar la ropa. Es tan solo una mentira acompañada de omeprazol. Aquí los recuerdos son ya los restos de un naufragio, momentos deshilachados que cada día hablan menos de mí. Una fábula que se llora en las charcuterías.

Esto es un teatro y figuro como público. Es la colección de cada silencio y decisión que tomé al compás de la ruina. La alegría está en otra parte. Esta no es mi casa.

Réquiem para flauta

A Rebeca Galera Rosillo, La Rebe

I  (Andante non troppo)
Mirábamos al horizonte con arrogancia
mientras la ruina te ensartaba por la espalda
y todas seguíamos sonriendo
confinadas en la luna de nuestro ombligo.

Nada supe del espanto o el vértigo
de tu vida por un fonendo destrozada
ni de esa semana de heridas sin consuelo
a la que no llegaron mi valentía ni mi amor.

Entonces un correo
—el fallecimiento, esta noche, en La Palma,
de nuestra compañera Rebeca Galera—,
la incredulidad, el silencio
y mis amigos.

II (Adagio ad libitum)
El mundo es más pequeño
desde que las estrellas no pueden verte,
ya luciérnagas tristes
de esa oscuridad sin historia.
Y mi garganta es más herida
cuando no te encuentra en el horizonte,
recién vaciado de tus huellas,
limpio de ti, melancolía pura.

Ya nunca volverán al cielo
tus ojos desbordados por esas preguntas
ahora huérfanas y mudas en tus cenizas.
Ya nunca verán la luz
las promesas que dejamos para un después
ahora con las cuencas floridas de imposibles.

Ya nunca estarás a nuestro lado:
solo tu sombra negando la esperanza
y tu voz huyendo de las fotografías.

III (Allegro e vivace)
Los días dejarán a orillas del suspiro
esta rabia que hoy araña tu recuerdo
y la soledad perderá de nuevo el nombre
cuando tu sonrisa vuelva a ser esa brújula
de alegría que se enrede en mi costumbre.

Entonces la vida continuará su monólogo
con aquellas palabras que manchamos de vino,
ahora inútiles frente al laberinto de tu ausencia,
pero que nos salvaron de ese naufragio
que hizo posible tu amor y mi memoria.

Y serán esos mismos ojos tuyos
que tan bien entendieron mi corazón
los que alcen sangre, esperanza y valentía
para vencer el dolor, la tierra, el olvido
y así no perderte para siempre.

Coda
La muerte nos dejó sin adiós,
pero la vida nos dio todos los abrazos.

La trampa de la responsabilidad individual

El coronavirus ha dejado al desnudo una evidencia que tratamos de evadir de forma rutinaria: la muerte de personas es necesaria para que este sistema funcione. Cuando la muerte está lejos, cuando su miseria no nos salpica, cuando no compartimos con ella ni cultura ni color de piel, el cinismo se traviste de resignación y hablamos de su sufrimiento como una catástrofe endémica e inevitable —porque las penas con un smartphone, son menos. Sin embargo, cuando la muerte está en el balcón de enfrente, cuando la ruina nos mancha y las carencias empiezan a tener nuestros apellidos, aparecen el horror y el llanto —porque las muertas de aquí son las importantes, las valiosas.

En esa bacanal de hipocresía y etnocentrismo ególatra, el sistema recupera el concepto de responsabilidad indivual, desplazando así su obligación para con la ciudadanía (responder por las muertes) y evadiendo las preguntas sobre la inhocherencia de sus decisiones (la “nueva normalidad” sin seguridad). Y es que obviando el papel fundamental de las instituciones en el problema, se silencia la corresponsabilidad del mismo y se genera un debate moral entre quienes actúan bien y quienes actúan mal. Una lucha de culpas estéril que no aporta sino crispación, pero que resulta ser el arma ideal para distraer las exigencias ciudadanas sobre la búsqueda de soluciones (alternativas a la “nueva normalidad”). Así funciona la trampa de la responsabilidad individual que además, y lo más importante, vuelve a ocultar que la muerte es necesaria para mantener nuestro modo de vida.

Por último pensemos sobre nuestro propio nivel de cinismo a través de la siguiente pregunta: ¿cómo exigirles a las personas ya moldeadas por el sistema en la individualidad, en el egoísmo y la insolidaridad —supuestas claves del éxito—ser responsables para con los demás? Pues eso.

Orgullo

Orgullo es vivir con libertad a pesar de todo y de todas. La sencillez en el gesto, la franqueza en la palabra, la convicción en los actos. Una movilización menos al año, una fiesta menos vaciada de significado al servicio del capital, no debilitan la lucha, la refuerza. Vivamos sin miedo cada día, en otras partes del mundo no pueden. Aquí, además, se puede luchar por ello.

Y ahora va la despedida

De entretiempo

Ana Influencer E.

  • esta carta la escribí el lunes 8 de junio, al día siguiente Pau Donés murió, nunca he sido muy fan de Jarabe de Palo, puse esa canción porque cuando la escuché me recordó lo importante que es la gente que nos quiere de verdad, ha sido todo mera casualidad, ahora que lo pienso casi como conocernos nosotros, maravillosas casualidades del destino. Sentí de verdad su muerte y creo que le salió una canción muy buena.

Queridos amigos

Carta Punto y final

Mira que hemos sufrido estos tres meses y pese a todo estoy segura de que siempre recordaremos que durante dos meses y pico nos escribimos a diario, con lo que nos ha gustado siempre el correo postal, hasta nos entrará morriña de estos tiempos que estábamos obligatoriamente separados y tan cerca a la vez.

La conclusión a la que he llegado es que teniendo Salud y…

Ver la entrada original 962 palabras más